sábado, 11 de febrero de 2012


Capítulo 4

  Estaba justo en casa cuando alguien gritó mi nombre por atrás. Y como no, era la persona que menos imaginé ver en ese momento. Laura y otra persona que no sabía exactamente quién era, pero después de varios segundos note ese pelo negro brillante y esa forma de vestir. Era Laura y su superficial amiga Alicia. Yo estaba nervioso y muy confuso. 
- Hola Laura.
- ! Cuanto tiempo Apa ¡
   Por desgracia, "Apa"  Era mi apodo para los amigos. 
- Ha pasado casi medio año.
- Joe Apa, que cambiado estas.
  Alicia, con una cara de enfado, empezó hablar:  
Yo no me alegro de verte Jon y mira que te aguanto viviendo al lado.
- Alicia, ¿Porque no te retocas la mejilla? parece que la tienes un poco caída.
 Alicia suspiro con un tono de indignación  y dijo: 
- Mira Laura, yo voy yendo. Luego nos encontramos ¿vale?
 Laura le sonrió e hizo un gesto con las manos.
- ¿has aprobado todo?
- Si
 Quedó el silencio más incómodo que había vivido. En ese momento me sentía como un estúpido. Estaba colado por ella y Laura, bueno, me quiere como un simple amigo, no tenía nada que perder. Pero no me atrevía. Era algo imposible para mí. 
- dijimos los dos a la vez- bueno, me ten...
  En ese momento nos miramos a los ojos y nos sonreímos.
-Bueno, pues disfruta con la cabezona de Alicia. 
- Me alegro de verte Jon.
- Yo también. 
 Ella se fue y yo como un tonto, me quede a pensar un momento la conversación en mi portal. 

   Después de una noche sin dormir, tenía que ir al colegio. Nueva evaluación, nuevos temas que estudiar, y conflictos nuevos que arreglar. Esta vez, iba al colegio solo. Al terminar las clases, todos los alumnos nos quedábamos en la amplia calle en la que estaba el colegio. Y ahí, fui ha hablar con Sonia, Patricia y María. 
- Hola. 
  Ellas me miraron alegremente y al ver a Sonia, fue algo increíble. Ya no tenía aparato ni esos granos de la frente y se había cortado el pelo  hasta los hombros. Parecía otra persona y era hasta más guapa que Patri. 
-¿No estas enfadado?
- No. he cambiado, además, yo nunca me enfado
 Los cuatro sonreímos.
- Jon, lo siento, de veras pero...
- Le interrumpí rápidamente- Perdón, pero no quiero hablar de eso, pero aun así he madurado y lo único que necesito es vivir el momento. Sé que con vosotras estos problemas son difíciles, pero esto no lo puedo olvidar fácilmente.
   María, como siempre que hablábamos de enfados nunca decía nada. es una persona que le cuesta decir todo lo que piensa, a no ser que sea para decir lo guapo que es un chico o cuando se habla de sexo, y de repente surgió lo inexplicable:
-Perdón Jon -dijo María triste-.
- Con un perdón de María, creo que estáis oficialmente perdonadas. 
  
  Ya estábamos por el camino mientras que ellas me explicaban todo lo que habían hecho en carnavales, cuando Sonia le susurró a patricia.
- Con un tono vacilante- Vosotras, ¿Que cuchicheáis? 
- Nada, ya lo veras. 
- Es que no está preparado todavía.
-¿Que me he perdido?
- Nada, mañana te damos una sorpresa ¿vale?
- No sé que tramáis, pero sea lo que sea me da miedo. Bueno me voy. 
  María puso su cara asesina y dijo con una voz temblorosa: 
- Hasta mañana Joni. 
  Ella le encantaba poner esa voz que supuestamente, era la voz del muñeco de Saw y siempre que la hacía, nos reíamos a carcajadas.
   No tenía ni idea de que podía ser, pero mañana era fin de semana y como no salí de fiesta en carnavales, estaba decidido a disfrutar de la noche del sábado. 

   


No hay comentarios:

Publicar un comentario